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¿Cómo se desinfecta un piercing?

Para quienes se realizan cualquier tipo de piercing es fundamental saber cómo desinfectarlo y mantenerlo limpio durante el proceso de cicatrización, de esta forma es posible evitar cualquier complicación que pueda surgir por un mal cuidado o un postratamiento incorrecto. Aprende en este artículo cómo desinfectar un piercing, siguiendo las normas básicas y las recomendaciones de los especialistas, es posible tener un piercing sano y con el menor estrés.

Prepara las soluciones limpias

El primer paso para desinfectar un piercing es preparar las soluciones limpias. Para preparar una solución salina limpia para piercings se recomienda disolver una cucharada grande de té en una botella de agua caliente. A continuación, añade una cucharadita de sal marina (¡no confundir con la sal de mesa!). Deja que se enfríe y sumerge la zona en la solución o utiliza un poco de la solución en un algodón y ponlo suavemente en la parte infectada o dolorida. Recuerda que la solución salina sólo se utiliza externamente y no se recomienda ingerirla.

Otra opción interesante es preparar una solución de agua y jabón neutro, con la que podrás limpiar la zona tanto antes como después del piercing. Para ello, coge un recipiente limpio, llénalo de agua caliente y añade jabón neutro. Después de preparar una solución limpia, es necesario aplicarla correctamente para limpiar y desinfectar un piercing.

¿Se puede infectar un piercing?

Cualquier tipo de piercing, especialmente en la zona de la piel, tiene riesgo de infectarse, ya que suele estar más expuesto al contacto con agentes externos que pueden causar problemas. Por ello, es importante dejar que cicatrice correctamente y evitar, en la medida de lo posible, el contacto con las manos y otros elementos externos.

El síntoma más común de infección de un piercing es dolor en el lugar, enrojecimiento o aparición de pus turgente de color amarillo o blanquecino. En algunos casos, los signos pueden incluso no ser visibles y lo que la persona nota es la aparición de un olor extraño en la zona afectada. La irritación, la fatiga, los mareos o la fiebre también pueden ser signos de una infección.

Remedios y consejos para evitar las infecciones por piercing

Uno de los consejos más importantes es mantener la zona perforada limpia y seca en todo momento. Las manos deben estar limpias antes de tocar el piercing o la piel que lo rodea y, en general, debe evitarse el contacto con elementos externos.

También es importante mantener seco el piercing, para ello puedes utilizar una gasa estéril o un trozo de tela suave. La limpieza debe hacerse con frecuencia, al menos dos o tres veces al día, sobre todo después de ducharte o sumergirte en agua.

Otro consejo interesante es optar por metales sólidos para las joyas del piercing, por ejemplo, plata u oro. Esto se debe a que no se empaña, no contiene aleaciones en su composición y no suele provocar ningún tipo de reacción alérgica. Lo ideal es mantenerse alejado de los metales con níquel o aleaciones baratas, ya que pueden provocar irritaciones e infecciones cutáneas.

Además, es importante aplicar correctamente la solución limpiadora, en este caso humedece un algodón y pásalo suavemente por la zona. Realiza este proceso tanto antes como después del piercing.

En caso de que la infección persista o empeore, o aparezcan síntomas extraños como fiebre o mareos, se recomienda consultar al médico lo antes posible.

Conclusión

El piercing es una modificación corporal muy popular, pero también conlleva algunos riesgos, uno de ellos las infecciones. Para evitar las infecciones y tener así un piercing sano, es necesario realizar correctamente los cuidados posteriores y saber cómo desinfectar un piercing. Siguiendo los consejos y sugerencias básicos, es posible disfrutar de un piercing feliz, sano y seguro.